Días de Matucana: El lado B

Este relato trata acerca de la otra cara de mi experiencia de viaje sola a Matucana. Lo que no conté en mi publicación en el blog de Perú País. Esta es una parte más personal de la historia. Un pequeño aporte a l@s viajer@s en potencia 😉

Pueden leer la otra publicación aquí.

12 de Diciembre de 2014

3:00 PM

Estoy escribiendo desde un hotel de Matucana, se llama Secretos. Bajé del carro a las 2 de la tarde y tenía hambre. Desde el carro vi un restaurant que ofrecía menú de 6 soles y apenas bajé me dirigí hacía allá. Bajé del carro y sentí la lluvia caer, caminé hacía el restaurant, entré y me senté en unas de las sillas. Poco a poco se fue vaciando el lugar, hasta que me quedé sola, con esa música de estilo colombiano, creo que era vallenato, o no sé, más bien eran los antecedentes  del reggaetón, con esas letras que malogran el cerebro de la juventud como acusó un señor en el carro mientras venía hacia acá.

El restaurante se quedó solo con un comensal: yo. Sentí que estorbaba. Pero esto es un servicio y voy a pagar-pensé y me relajé. A lo lejos me miraban las personas que atendían el local, y seguí comiendo. Terminé, cancelé, me abrigué y salí a buscar un lugar donde refugiarme. Estaba lloviendo más fuerte y entré a una cabina de internet, pedí media hora y revisé mi correo, le mandé un correo a la señorita del IFB con la esperanza de ser seleccionada la próxima semana. Sin expectativas altas-me dije a mi misma. Pase lo que pase, lo afrontaré.

Salí a caminar, pero la lluvia era demasiado. Me sentí un poco perdida, hasta que le pregunté a una señora dónde había un hotel cerca. Me recomendó uno que queda en una botica, pero cuando fui no había habitaciones simples disponibles. Caminé hacia el hotel Matucana, que decía que tenía wi fi, pero al parecer estaba cerrado. Caminé un poquito más y vi un cartelito de Hotel. Pregunté por una habitación disponible y se me ofreció una a un precio de 45 soles. Estaba fuera de mi presupuesto, así que le dije, ¿nada menos? Y me rebajó hasta 25 soles. Ahora sí.

Me atendió una señora que me brindó un cuarto con baño propio y televisor con cable, me enseñó la habitación y mecánicamente acepté. Después de cancelar, y mientras ella se fue a buscar el vuelto, entré nuevamente a la habitación que me había ofrecido y sentí la necesidad de pedirle otra con vista a la calle. Lo hice y felizmente aceptó. Mientras esperaba que termine de instalar la habitación del segundo piso, me invitaron a sentarme en la sala y estaba dando en la tele Dr. TV, y pensé que tal vez en mi casa alguien estaba viendo ese programa, tal vez hasta yo misma podría ser esa persona. Es casi imposible no pensar en algún conocido cuando estás sola en nuevo lugar. Es natural, supongo.

Subí a la habitación y aquí estoy debido a la lluvia y llueve muy fuerte. Aquí estamos en invierno -me dijo la señora del Hotel. Miro por la ventana y veo los cerros nublados a lo lejos, la neblina parece un manto blanco que sigilosamente avanza a medida que pasan los minutos. Pienso que hubiera sido mejor bajar en San Jerónimo de Surco y pasear un rato por ahí. Allá hacía sol. Bueno, será para la próxima.

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De rato en rato sacaba la mano para saber si seguía lloviendo. A veces miraba las gotitas colgando de los ganchos del cordel de la casa contigua.

3:44 PM

Siento frío. Ya saqué la cuenta de mis gastos hasta ahora, creo que voy bien. No planeo gastar mucho. Me duele un poco la cabeza, tal vez sea por el clima. No hay mucha altura por acá, apenas un poco más de 2,000 msnm. No me apetece comer nada, pero pienso que tal vez no me vendría mal salir a caminar un rato por ahí. Siento frío otra vez, estoy viendo un dibujo que veía de chica, es sobre la biblia. Dios está por todos lados.

4 y tantos PM

No para la lluvia…llueve bastante. El cielo ha soltado gotas finas. Llueve desde hace más de 1 hora.

6:00 PM

Siento frío y en la tele están pasando la película Annie. Me duele un poco la cabeza.

13 de diciembre de 2014

Me desperté a las 5:30 de la mañana. He dormido casi medio día, no he salido de mi habitación desde ayer. No sentí mucho frío en la madrugada, estuve sudando un poco. No pude dormir bien a partir de las 4 am. Había algo de bulla afuera y al frente de mi habitación había unos huéspedes que hablaban entre sí desde sus cuartos.  A las 6 am, después de alistar mis cosas, salí a tomar desayuno.

Sentí algo de miedo por andar sola por ahí, sin embargo salí. Busqué un restaurant para desayunar, pero vi que la mayoría de ellos estaban llenos de trabajadores del Ferrocarril. Me arroché. A lo lejos vi un puesto de desayuno y me acerqué a comprar un vaso de quinua con un pan con tortilla. Me salió barato, solo 2 soles. Los señores me hicieron la conversación, y me contaron que la temporada de lluvia había comenzado hace 5 días. Me contaron también que las personas aún siguen visitando la catarata de Antankallo y me recomendaron que pida algún teléfono de emergencia al personal de serenazgo. Lo hice y me brindaron las facilidades del caso, luego fui a ver la estación del Ferrocarril. En ese momento una perrita me estaba siguiendo.

Callecita de Matucana

Callecita de Matucana

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Imagine

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¿Después de un día lluvioso? Foto charcos o foto espejos.

Estación de Trenes

Estación de Trenes

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La perrita que me encontró y con la me encariñé.

Ahora estoy con ella, escribo desde una zona de descanso de la ruta hacia la catarata de Antankallo. Me he cansado, me gustaría ser más ágil, pero me agito demasiado. ¿¡Qué me pasa!? -me pregunto, y de pronto cuando me exijo más siento que el corazón se me sale por la boca, me falta el aire y me doblo hasta el suelo. Me he dado cuenta que respirar por la boca me agita más. Cuando siento que no puedo más, me siento en el suelo un rato a descansar, espero que el corazón se me desacelere, luego me paro, prendo el reproductor y escucho la canción Dale de Los Cafres.

La perrita, ahora duerme estirada como una liga, y recién me doy cuenta que es hembrita. Ella es tan ágil, sube de un tirón y me espera viéndome desde arriba. Ya voy. Empecé la subida a las 8:20 am, veremos a qué hora llego. Seguimos.

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Una huella

Mis compañeritos

Mis compañeritos

11:20 AM

Me gusta aquí. No me quiero ir. Este lugar es impresionante. Quiero encerrarlo en una bola de cristal y llevarlo conmigo. Quiero grabar el sonido de las aves, el del fluir del río, el de la caída de la cascada y escucharlo mil veces. Ahora no tengo prisa por irme. Llueve poquísimo y por ratos, es casi imperceptible, y por momentos sale el sol.  Me acerqué a la catarata y me hizo frío. Sentí las gotitas caer en mi cara y me hizo cosquillas.

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 Más tarde.

Ahora estoy de regreso. El camino es de bajada y siento que sé de memoria todo el trayecto, pasé por :

Un camino delgadito.

Un bosque de piedras.

 

Un bosque de piedra

Y una curva con baranda

Una curva con baranda

Me detengo un rato para tomar una foto mental del lugar, escucho el canto de los pájaros, y grabó en video un poco del camino para enseñárselo a mi familia cuando regrese a casa.

Hay un perro blanco que me acompaña. Es tan juguetón que me da risa. Da unos saltos tan altos que parece acróbata, me muerde la mano y ladra de emoción. Caminamos juntos y de pronto ambos nos quedamos en silencio contemplando la vista. ¿Qué miras? –Le digo. Él parece bastante concentrado en algo a lo lejos, y de pronto se lanza hacia abajo persiguiendo un pájaro. Yo lo miro asustada, creyendo que va a rodar por el barranco, pero de inmediato regresa corriendo cual cervatillo en su hábitat. Escuchamos más cantos de pájaros y nuevamente nos quedamos en silencio. Uno en el árbol, otro a lo lejos por el cerro, otro quién sabe dónde. ¿Se comunican entre ellos? ¿Se ríen de nosotros? ¿Nos hablan? ¿O simplemente son así?

Sigo aquí en la zona de descanso y me acuesto sobre una banca rústica. El perro hace lo mismo a mi costado y comemos un bizcocho. Escribo desde acá mientras el cielo se empieza a nublar. Es casi medio día y aún no me quiero ir. Veo que tengo señal en mi celular y recibo una llamada. Otra vez suena palabra pincha-globo  “regresar”.

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1:00 PM

Estoy en San Jerónimo de Surco. A 15 minutos de Matucana. Bajé del carro y unos chicos me empezaron a silvar y se rieron. Caminé hacia la iglesia y miré hacia arriba, el cielo está cambiando de color. Corre un poco de aire. Dí algunas vueltas por acá. Me senté en unas de las bancas de la plaza y aquí estoy escribiendo. Tengo hambre.

Iglesia de San Jerónimo de Surco

Iglesia de San Jerónimo de Surco

3:00 PM

Me senté a comer en un restaurante donde ofrecen comida de Lima. Sopa de pollo con fideos y ají de gallina de segundo. Las chicas en la cocina apuestan entre sí va a llover o no. Termino de comer, pido la cuenta y me quieren cobrar más de lo debido. No han puesto precio y es carta abierta para ponerle el precio deseado. Refunfuño y pago lo que me solicitan. Salgo y empieza a llover.

Torre comunal en San Jerónimo de Surco

Torre comunal en San Jerónimo de Surco

Siento frío y estoy esperando el carro hacia Chosica en un paradero que tiene techo. Ya pasó más de media hora desde que estoy aquí. No veo a nadie por acá. ¿Habrá carros? Veo a una señora caminando por allá, le preguntaré.

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