Una pizca de Chanchamayo

La Selva siempre me ha llamado la atención y no solo porque mi color favorito sea el verde. Es por el hecho de estar en medio de un lugar donde la naturaleza no tiene límites y donde los seres vivos están en mayor cercanía. Es también por sentir que el clima es raro. Que puede llover en cualquier momento y sin embargo estás muriendo de calor. Es por ese aire tropical que nos hace buscar un lugar donde darnos un chapuzón y también es por ese espíritu salvaje a lo Indiana Jones que tengo. Por todo eso y más dejamos Tarma y nos fuimos a San Ramón. IMG_1627 Salimos de Tarma a las 9 de la mañana con rumbo a San Ramón (primera parada antes de La Merced).  El paisaje de la carretera se iba tornando cada vez más verde. Vimos varias casas, nos contaron la historia de las colonias argentinas, y nos enseñaron el árbol más grande de la región. Nos advirtieron de la existencia de varios túneles, y nos prepararon para el Túnel de la virgen, sí el del deseo (límite Tarma-Chanchamayo)

El árbol más grande de la región

El árbol más grande de la región

Pasamos por Carpapata y nos detuvimos en un mirador donde vimos desde lejos la Cascada Cabello de Ángel. Mientras íbamos en marcha veíamos como el paisaje de la sierra se transformaba. Las montañas eran cada vez más verdes y el espesor de la niebla se disipaba con un halo de luz que cada vez se hacía más intenso.

El paso de la Sierra a la Selva

El paso de la Sierra a la Selva

Esa tarde nos dirigíamos hacia la Catarata del Tirol. En el camino seguíamos viendo muchas cataratas como la Ducha del Diablo, una catarata mediana donde los turistas morían por sacarse fotos. Cuando llegamos a Tirol, nos esperaba media hora de caminata cuesta arriba con varias vueltas y con lodo incluido, para por fin ver ese borbotón inmenso de agua que nos invitaba a sumergirnos.

Me encantan estos puentes anaranjados

Me encantan estos puentes anaranjados

La subida a la Catarata de Tirol

La subida a la Catarata de Tirol

Una megatortuga figuretti

Una megatortuga figuretti

La Catarata de Tirol

La Catarata de Tirol. ¿Un chapuzón?

Después de pasar un rato en la catarata, bajamos hacia la movilidad para dirigirnos a almorzar. Mientras iba bajando veía bastantes mandarinas frescas. Agarré algunas y mientras las comía, vi que una señora estaba vendiendo yucas rellenas. Le compré una y me pareció lo más delicioso que había probado en días. Son similares a la papa rellena, solo que son yucas rellenas.

Mandarinas

Mandarinas

Nos refrescábamos con jugo de cocona y maracuyá cuando de pronto cayo una lluvia torrencial que nos espantó hacia los interiores de la movilidad. Así es la selva. Recordé mis días en Tingo María, cuando tuve mi primer contacto con esas lluvias de gotas gordas y charcos oscilantes, y al cabo de 10 minutos había salido el sol. La selva es tan impredecible. Nos dirigíamos hacia La Merced y pedimos visitar el Mariposario antes de almorzar. IMG_1763   El Mariposario/Zoologico de La Merced “Shaveta Yard” es un lugar donde se puede observar y aprender sobre la metamorfosis de las mariposas desde su edad temprana hacia la adulta. Hay varios ejemplares mariposas y también de flores y plantas. También hay un zoológico conformado por animales silvestres incautados por la policía ecológica, lo que hace que este lugar, asimismo, sea un albergue. IMG_1832   IMG_1879   Almorzamos en un restaurante donde nos ofrecieron varios platillos de diferentes carnes de animales. Opté por el venado. Ya había probado el conejo en Huaraz, y ahora tocaba venado. Me disculparán los vegetarianos, pero se me hace difícil (pero no imposible) no comer carne, y mucho menos no comer algo nuevo.  Más tarde nos diriginos a la Comunidad Nativa Ashaninka Pampa Michi, y mientras íbamos praticando las palabras básicas del Ashaninka, como Pasonki que quiere decir gracias, nos dimos cuenta que la visita era interactiva. Nos vistieron con la ropa típica y nos pintaron el rostro. Nos sentamos en una cabaña donde el líder de la comunidad nos contó sobre sus costumbres y nos invitó a bailar con los miembros de su comunidad. A la vez nos condujeron a un lugar donde vendían artesanías del lugar, entre ellos los infaltables remedios caseros a base de grasa de culebra.

Comunidad Ashaninka

Comunidad Ashaninka Pampa Michi

La tarde cayó y la fogata que estaba en medio de la comunidad irradiaba su color naranja con más fuerza. Recuerdo ver llegar a más turistas a la zona. Nosotros nos dirigíamos hacia una planta de café donde nos explicaron el proceso de cultivo y nos invitaron a degustar los productos derivados del café. Quedé encantada con los chocolates de café. Así terminó el recorrido por Chanchamayo. Hay esto y mucho más por descubrir a solo 6 horas de Lima. Espero regresar algún día, esta vez para llegar a lugares más remotos, como Pampa Hermosa. A lo mejor sin tanto itinerario cuadriculado. Ya veremos.

Chanchamayo por descubrir. Fuente: Internet

Chanchamayo por descubrir. Fuente: Internet

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