Mi experiencia en el Tren Macho: Huancavelica-Huancayo y/o viceversa

Hace unos días fuimos a Huancayo con el fin de conocer la ciudad y trasladarnos a Huancavelica en el famoso Tren Macho. El tren que “sale cuando quiere y llega cuando puede”.

Viajar a Huancayo fue casi un martirio. En Perú a mediados de año es invierno, y por lo tanto es temporada de “heladas”. La carretera que nos lleva al centro de Perú, donde está el departamento de Junín, pasa por  el temido Ticlio. En Ticlio, los viajeros sienten frío y a menudo sufren del “mal de altura”, y por si fuera poco, la nieve obstruye las carreteras, y ello causa demora en el viaje.

Ticlio

Pasando por Ticlio de día. No se sintió el frío ni el soroche.

A nosotras no nos pasó eso. Nos sucedió que hubo un accidente (quién sabe en qué parte de la carretera) que nos mantuvo en marcha lenta desde Matucana (!) hasta Huancayo. Fueron como 17 horas de viaje. Desde las 9pm hasta las 2pm del día siguiente, cuando lo normal son de 7 a 8 horas de viaje.

Superado ese tema y luego de pasar un día y medio conociendo Huancayo-La Tierra de los Huancas, era hora de partir en el Tren Macho hacia Huancavelica.

Laguna de Paca, Jauja-Huancayo.

Laguna de Paca, Jauja-Huancayo.

Cuando preguntas por el Tren Macho en Huancayo, todos coinciden en decir que el tren demora 4 horas en llegar a Huancavelica y que los boletos se venden el mismo día en la Estación Chilca de Huancayo. Fuimos a preguntar a la misma boletería un día antes y el señor de seguridad nos dijo que el Tren Macho sí saldría el 28 de Julio (día lunes y feriado) y que las entradas se compraban el mismo día en la boletería de la Estación. El tren partiría de Huancayo hacia Huancavelica a las 6:30 am y los boletos podían ser adquiridos a partir de las 5:30 de la mañana.

Programamos nuestros despertadores y alistamos las maletas para llegar a las 5:30 a la estación. Nos encontramos con una inmensa cola de personas para comprar los boletos. Nosotras como primerizas no sabíamos qué pasaba. Preguntamos a las personas a nuestro alrededor y nos decían que el tren solo tiene capacidad para 500 personas aproximadamente. Pasó media hora desde nuestra llega y la cola aumentaba y no avanzaba mucho. Y veíamos a varias personas llegar e ingresar con boleto en mano. Luego nos enteramos que habían vendido boletos el día anterior. ¡Qué caos!  Las puertas de la estación estaban medio abiertas y las pocas personas que lograban entrar a la boletería (es decir los primeros de la fila) no compraban menos de 10 boletos por persona.  Esos eran boletos para ir parados.

Fuimos a investigar qué pasaba y vinos a un mar de personas abalanzándose sobre la puerta de la estación y rompiendo una de las lunas. Y todos cual Ejército Persa fueron en busca de la caja para comprar sus boletos. El orden desapareció, y los primeros se confundieron con los últimos. Todos buscaban sencillo para pagar, recibir el boleto y retirarse.  El pasaje hasta Huancavelica costaba 9 soles, y si se deseaba bajar en estaciones en ruta el pasaje variaba desde 3.50 a 6 soles. Este medio lo usan con más frecuencia las personas locales que se trasladan a sus lugares de trabajo o vivienda llevando bultos y/o paquetes y haciendo negocio en el camino o en su lugar de destino.

En medio de esa escena. volteé el rostro y me di cuenta que existía otra caja, en donde también se compraban boletos. Era la caja para el servicio Buffet, que costaba 13 soles. Al parecer el servicio directo hasta Huancavelica. Era el más caro. En esa fila no habían muchas personas y cuando me acerqué a preguntar a una de las señoritas, quién estaba dando el ultimátum para los viajeros que tenían boletos, me respondió: “esos boletos son para las personas que quieren ir paradas, pero no se bajan hasta Huanvelica”.

Eran las 6:30 am y el Tren Macho lanzo su última llamada, y nosotras con cara de “¿Y ahora?”…. Nos dejó el tren. 

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El Tren Macho

El que la sigue la consigue (como dicen por ahí)

-¿Y si nos vamos a la otra estación en auto y de ahí tomamos el tren?

-No pues monguis, si el tren se ha ido repleto, no creo que recoja pasajeros.

-Pero van a bajar por ahí, en otra Estación. No todos se van hasta Huancavelica.

-¿Y quieres ir parada y aplastada?

– Chess…no, ni que estuviera en Lima..

-¿Tons, qué hacemos?

El auto hasta Huancavelica cuesta 25 soles por persona y llega en una hora y media. Le gana al tren. Eran las 7 am y un señor nos pasó el dato de una empresa llamada Ticllas, que vende pasajes a 15  soles para Huancavelica. Fuimos a la agencia y compramos nuestros pasajes para las 8:30am. Llegamos casi al mediodia a Huancavelica. Bajamos y se sentía un frío terrible.

A diferencia de Huancayo, Huancavelica nos recibió con lluvia y con un aire helado que nos partía la cara. Solo había sentido ese frío en Pastoruri (Huaraz) y en Tarma, en serio, de veritas. Nos instalamos en un hotel muy cerca a la entrada del centro y ya no queríamos salir. El agua del caño era muy helada que casi ni sentía mis manos, y el agua de la terma salía hirviendo.

Después de trajinar un rato por el centro y de buscar una agencia de Tours y no tener éxito, fuimos a la estación del tren a preguntar sobre los pasajes y el horario de partida. El tren estaba ahí, ya había llegado hace horas y estaba vacío. Las cosas no nos estaban saliendo como lo planeado hasta ahora:

  • Llegamos a Huancayo en 17 horas. La idea era hacer un full day por el Valle de Mantaro y al día siguiente ir a conocer el nevado de Huaytapallana. No se pudo, ya que llegamos pasado el medio día.
  • Nos dejó el Tren Macho
  • El carro que nos llevó a Huancavelica dijo que demoraría 3 horas y media, y llegamos casi en 5 horas, y encima lo abordó un policia por recoger pasajeros en pleno trayecto.

¿Qué mas podría pasar? Y si iba a pasar, que suceda de una vez. El Tren estaba ahí y regresaría mañana a Huancayo.

El Autovagón o Vagón Buffet

El Autovagón o Vagón Buffet

Compramos boletos para el Vagón Buffet a 13 soles, puesto que estaban vendiendo boletos ese mismo día para el día siguiente. Los boletos del vagón de 9 soles ya se habían agotado (según nos dijeron). Eran las 4 ó 5 de la tarde. De todas formas hubiera elegido el de 13 soles, ya que son los menos abarrotados.

Aprovechamos para recorrer la estación y ver el interior del Tren. Poco a poco fueron llegando más personas curiosas y de pronto habían niños jugando a las escondidas dentro del tren. Me impresionó lo descuidado que está el Tren por dentro. Los baños estaban asquerosos (se parecían al baño de una escena de la película Transpoitting)  y a los pasadizos le faltaba una barrida. Los asientos, al parecer antiguos, aún estaban resistiendo al descuido. La situación no cambió mucho al día siguiente. No entré al baño, así que no sé si lo limpiaron.

Interior del Vagón Buffet

Interior del Vagón Buffet

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Interior Vagón “popular”

Baño "Transpoitting"

Baño “Transpoitting”

El Tren Macho es puntual. Partimos el 29 de Julio a las 6:30 a.m. al parecer sobraron asientos en el vagón Buffet, ya que algunos se cambiaron de asiento. A nosotras nos acompañó una chica, quien durmió plácidamente casi todo el trayecto.

La emoción de viajar en el Tren Macho nos hizo observar los paisajes con más detenimiento. En Huancavelica hace frío, y dentro del tren no hay calefacción, así que nuestras casacas y chalinas fueron nuestras aliadas. Pasado los 15 minutos una señorita se acercó a preguntarnos si queríamos comer algo, las opciones eran: Arroz con pollo, trucha frita, pollo a la plancha, lomo saltado y otros que no recuerdo. Pedimos lomo saltado. El plato nos costó 7 soles. Hay una cocina dentro del tren.

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Tren Macho

En medio del camino hay señoras y jóvenes que ofrecen quinua con manzana, choclo con queso, panes boyito, chicha de jora y morada y chicharrones. Los chicharrones que venden las señoras son una delicia. Son bien doraditos y con un olorcito a leña, y jugosos, tan distintos a los que venden en el centro o incluso en los mercados de las ciudades. Mis acompañantes pidieron varias bolsistas a 5 soles la porción, incluso compramos más para traer a Lima.

El tren iba lento cada vez que llegaba a una estación, y luego tomaba impulso. Al cabo de dos horas y pico, el sol se hizo intenso. Por ratos el paisaje era monótomo y por momentos el panorama nos cautivaba.

Una curva

Una curva

Estación Acoria

Estación Acoria

Las personas subían y bajaban en cada parada. Llegamos a Huancayo al cabo de 3 horas y tanto. Los paisajes se tornaban más poblados. Y las personas que veían pasar al tren nos despedían con la mano. Los niños corrían para ver el tren más de cerca. Las ancianas nos movían sus manos. Los perritos ladraban y paraban las orejas cuando escuchaban el pito del Tren. Habían bastantes miradas curiosas afuera. El Tren Macho no pasaba desapercibido.

Llegamos a Huancayo a las 12:30 pm. El Tren se detuvo en la Estación Chilca. Fin del recorrido. La tierra de los Huancas nos recibió de nuevo.

Estación Chilca-Huancayo

Estación Chilca-Huancayo

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